|
|
FUTBOL ARGENTINO, Y LA COPA DE MUNDO SUDAFRICA 2010 . #WORLD CUP
Diego Maradona , y Ruggeri, aconsejados por Don Julio Grondona y el Dr. Carlos
Salvador Bilardo; quisieron hacer un operativo para que el agua del famoso
bidón, alimentara el acuario del famoso Pulpo Paúl; como fallaron por la férrea
custodia alemana, argentina fue goleada.
HOY EN DIA LAS CASAS DE APUESTAS DEPORTIVAS MAS IMPORTANTES DEL MUNDO
ESTAN PREOCUPADAS POR LOS PRONOSTICOS DEL PULPO PAUL.
MUCHA PERSONAS COMENTAN QUE EL PULPO
ESTA CRIADO EN LA ESCUELA DE APOSTADORES
FORMADA EN LAS VEGAS.
LOS ESPAÑOLES, QUIEREN, SI GANAN EL CAMPEONATO MUNDIAL DE FUTBOL SUDAFRICA
2010, DECLARARLO MONUMENTO NACIONAL Y MARAVILLA DEL MUNDO DEPORTIVO. Y PROMETEN NO COMER MAS MARISCOS POR EL RESTO DE SUS VIDAS.
LOS HOLANDESES EXPERTOS EN LOS NEGOCIOS DEL PETROLEO, QUIEREN QUE SI EL PULPO JUEGA EN CONTRA DE ELLOS, QUE EL MSIMO
SEA CONDENADO A REGRESAR A SU HABITAT NATURAL EN EL MAR, Y SI ES POSIBLE
CERCANO A ALGUNA PLATAFORMA PETROLERA.
EN FIN NOSOTROS HABIAMOS PENSADO QUE LA FINAL LA JUGARIAN ALEMANIA Y HOLANDA.
TAL VEZ POR QUE COMIMOS UNA CAZUELA DE MARISCOS LA NOCHE ANTERIOR, NOS EQUIVOCAMOS .
LOS PERIODISTAS ESPECIALIZADOS ANTES DE QUE QUEDARA ELIMINADO BRASIL, SE PASABAN EL DIA ENTERO ELOGIANDO EL SISTEMA DEFENSIVO, EL MEDIO CAMPO , LA DELANTERA DEL BRASIL,
SU HABILIDAD Y QUE TENIAN EL MEJOR ARQUERO DEL MUNDO. Y NO ME REFIERO A PERIODISTAS DE BRASIL, SINO A LOS ARGENTINOS.
LUEGO SE TRANSFORMARON EN FANATICOS DEFENSORES DE ALEMANIA, Y CASI SIN RESPIRAR SE PASARON A LA FURIA ESPAÑOLA,
QUE SEMANAS ANTES HABIAN CRITICADO HASTA EL CANSANCIO POR HABER PERDIDO UN PARTIDO CON LOS FRIOS Y CRONOMETRICOS SUIZOS.
BUENO QUE SEA UNA BUENA FINAL, Y QUE CADA UNO FESTEJE A SU MANERA. TOTAL DENTRO DE CUATRO AÑOS NOS VOLVEMOS A ENCONTRAR.
http://sitiosdeapuestasporinternet.blogspot.com
|
Messi, la determinación y la marca
|
Por Sergio Levinsky Informando permanentemente
para
El Potrero desde Pretoria (Sudáfrica)

Todo
conduce a México 1986. Los integrantes del plantel argentino se aferran
con uñas y dientes a los hechos que dieron origen a la conquista de uno
de los dos títulos más importantes de la historia del fútbol argentino,
y como muchos de los protagonistas siguen en carrera, aunque en otras
funciones, consideran que recrear aquellos buenos viejos tiempos podría
ser determinante a la hora de volverse al país con la tercera Copa del
Mundo. Por eso no es casual que la gran estrella argentina, Lionel Messi,
el mejor jugador del mundo en la actualidad, haya aparecido en un canal
masivo de televisión para sostener con una inusual determinación que el
pasado quedó borrado y que lo que importa es el presente y que se
encuentra encaminado a conseguir finalmente el afecto de sus compatriotas
y a ganar este Mundial.
Contaba a este periodista Fernando Signorini, aquel preparador físico del
Mundial de 1986 y casualmente también ahora, que en los días previos a
aquel torneo, un día pasó por la habitación que compartían Pedro
Pasculli y Diego Maradona, por la mañana y cuando ambos leían diarios en
la cama, y como sólo el goleador le siguió la conversación, en voz alta
el profesor le dijo, para que escuchara la gran estrella, “¿Te diste
cuenta, Pedro, que nadie parece ser la figura de este Mundial?” al día
siguiente, cuando llegaron los diarios a la concentración del América de
México, Signorini con una sonrisa leyó declaraciones de Maradona
diciendo “este será mi Mundial”.
No parece muy distinta la situación veinticuatro años después, y ahora
aparece Messi diciendo casi lo mismo que aquel joven Maradona, dos años
mayor de lo que es hoy el jugador del Barcelona.
Y también como Maradona en 1986, Messi está a punto de enfrentar a los
surcoreanos, con la incógnita de cómo será la marca escalonada y
reagrupada de éstos sobre el diez, y qué tipo de jugadas o movimientos tácticos
hará el equipo argentino para contrarrestar este juego rival.
No hay demasiada información al respecto y seguramente hoy se tengan más
datos luego de que la selección argentina abra las puertas del estadio de
Pretoria en el mediodía sudafricano. Por lo que se dice de la evolución
física de Juan Sebastián Verón, sus chances de estar presente el jueves
no son altas, aunque habrá que esperar y luego, en todo caso, evaluar con
qué tipo de volantes se lo va a reemplazar.
El otro punto sigue siendo el del lateral derecho. Ayer, Nicolás Burdisso
jugó con los suplentes y Jonás Gutiérrez, con los titulares. Pero las
cosas podrían cambiar en pocas horas. Habrá que esperar.
|
El fútbol africano y la racionalidad occidental
|
Por Sergio Levinsky Informando permanentemente
para
El Potrero desde Pretoria (Sudáfrica)

PSi observamos a los seis equipos africanos que participan en esta Copa del Mundo, advertiremos que sólo uno de ellos tiene un entrenador nacido en este continente, el de Argelia, pero los restantes son todos europeos, excepto uno brasileño, que sigue la línea europeísta.
En efecto, entre los otros cinco equipos hay dos entrenadores suecos (Sven Goran Ericksson en Costa de Marfil y Lars Lagebäck en Nigeria). Un francés (Paul Le Guen en Camerún) y un serbio (Milovan Rajevac, en Ghana) y un brasileño (Carlos Parreira en Sudáfrica). La excepción es el jeque Rabah Saadane (Argelia).
¿Tienen algo que ver estos entrenadores con los resultados del fútbol aburrido y previsible que estamos viendo durante esta Copa del Mundo? Evidentemente, porque por un lado, muchos de los jugadores que forman parte de los planteles de estos seis equipos ya participan de las grandes ligas europeas, y por otro, los entrenadores llegan con sus libritos, muy parecidos unos a otros.
Ya lo planteaba Max Webber en sus ensayos sociológicos aunque orientados a otras temáticas aunque pueden extenderse al fútbol. Si algo caracterizó a Europa y a Occidente en general, como concepto, es en el intento de “racionalización” de la cultura, cualquiera ésta sea, en el intento de que todo debe ser llevado por los carriles de lo que se considera dentro de un esquema predeterminado.
Antes, hace ya cinco décadas, le ocurrió lentamente a Sudamérica, a la que le fueron quitando aquella inventiva, esa frescura que generaba admiración y sorpresa, ahora subsumidas por los rígidos esquemas tácticos, gracias al “aporte” y los “conocimientos” de los entrenadores europeos. En la Argentina fueron los Juan Carlos Lorenzo, Helenio Herrera y Osvaldo Zubeldía.
¿Dónde están ahora los Roger Milla, los Majder, los Kanu, los Okocha, los Mido y tantos otros? Aún están, aunque parecen colocados dentro de una máquina de producir resultados, demasiado parecida a la europea, o a la sudamericana de estos tiempos sin magia, de productos en serie.
Los Eto’o, los Drogba, los Martins, los Muntari, los Pienaar tienen que estar por algún lado. Deben aparecer en algún momento.
Seguramente eso ocurrirá con más fuerza el día que se rebelen a los esquemas, que se harten de ellos. Por ahora, rige la monotonía, la fábrica, el esquema rígido, el resultado sobre el juego. Es la famosa “racionalidad occidental”, que parece haber llegado a las costas africanas.
Por Sergio Levinsky Informando permanentemente
para
El Potrero desde Pretoria (Sudáfrica)

Por un mes, el mundo conocerá de cerca el penetrante sonido de las ya famosas vuvuzelas, unas cornetas especiales que si suenan juntas, pueden afectar a los oídos de manera parecida al paso cercano de un avión, o se escuchará hasta el hartazgo el “Waka Waka” de la colombiana Shakira, la canción oficial del Mundial, que esta semana comienza, terminando por fin con la ansiedad de miles de millones de habitantes del planeta.
No hay como el fútbol, la principal manifestación de la humanidad, ya muchísimo más que un mero deporte, con significados que fueron desplazando incluso a muchas religiones. ¿Acaso la ceremonia de entrega de la Copa no se parece a un acto litúrgico? El gran analista español Vicente Verdú sostiene en su libro “Fútbol, mitos, ritos y símbolos” que un gol no es otra cosa “que el regreso al pueblo a contar a los vecinos el éxito conseguido del otro lado de la línea de cal”.
Pero este Mundial de Sudáfrica tiene algo especial, distinto a los demás. Es el primer Mundial en un continente sumergido, alejado y en el que Sudáfrica ha sufrido daños inmensos como vivir en un régimen como el del Appartheid, por suerte ya en la historia, pero que le ha traído innumerables conflictos raciales y sociales, de los que está tratando de salir.
Con el símbolo del anciano Nelson Mandela, de noventa y dos años, uno de los personajes claves de la historia moderna, ex prisionero por veintisiete años de la cárcel de Robben Island (donde vio cómo los negros jugaban fútbol en los ratos libres), para luego salir y sin ninguna venganza llegar a presidir el país y obtener el Premio Nobel de la Paz, Sudáfrica intentará seguramente, con su seleccionado de los Bafana Bafana, establecer un hito para los africanos.
La situación es otra, aunque se intente por todos los medios recrear el clima del ya mítico Mundial de rugby de 1995, que con Mandela a la cabeza logró unir a toda una nación alrededor de otro deporte. Hoy, a quince años, todos los derechos se han igualado y el que preside el palco es apenas Jacob Zuma, un presidente surgido de elecciones, perseguido por supuestos actos de corrupción, entre los que se cuentan gastos exagerados y sin control por parte del Comité Organizador del Mundial (LOC).
Este será el Mundial de los negros, así como el otro significó el de la igualdad. Son los negros, los oprimidos del pasado, los que siguen trabajando por la comida en muchos casos, o por comisiones pero sin salario, los que apoyan decididamente a los Bafana Bafana.
Pero también puede ser la oportunidad de hacer crecer en buena parte al país en infraestructuras y transporte, si bien las obras no han llegado a tiempo y han hecho dudar por algún momento a las autoridades de la FIFA sobre la viabilidad de organizar el torneo aquí.
Según se informa oficialmente, Sudáfrica puede llegar a aumentar en un 0,4 por ciento el consumo gracias a la llegada de unos trescientos mil a cuatrocientos cincuenta mil turistas de todo el mundo.
El psicólogo sudafricano Geryling Viljoen sostiene, acerca de este Mundial, que demostrará “si somos capaces de recibir el reto de presentar algo semejante al mundo entero. Significará, aunque sea por un tiempo, el fin de la recesión. Los seres humanos necesitamos siempre algún antídoto contra el stress, y la Copa del Mundo es la mayoir distracción posible”.
Nic Dawes, gran analista del “Mail & Guardian” de Johanesburgo, sostiene en su editorial que “en oficinas y supermercados, en aeropuertos y en las estaciones de policía y en los hospitales, en todas partes brillarán los mismos colores, sin una ubicuidad clara. Es un mensaje que no necesitamos darlo a nuestra selección. Es para los que no son de Sudáfrica, para que en tiendan que estamos todos juntos en esto y es preciso insistir en la solidaridad y en entender que se puede construir un edificio con distintos materiales, no tiene por qué ser todo igual”.
Sudáfrica ya ganó su Mundial porque pudo organizarlo, con sus virtudes y con sus defectos, y aunque es muy probable que el continente africano tarde mucho en volver a tener una oportunidad como ésta, con todo el costo que ello implicó, con los doscientos cincuenta mil dólares mensuales de salario para el brasileño Carlos Parreira, quien retornó como entrenador luego de que fracasara el juego defensivo de su compatriota Joel Santana, y cuando ya nadie imaginaba que volvería a ocupar el banco de suplentes de los Bafana Bafana.
“Mi familia me necesita, especialmente mi esposa. Ellos me necesitan cerca, y luego de treinta y seis años de casados, no puedo decir que no”, afirmó en aquel momento, cuando renunció. Ahora, aceptó regresar y ya ha logrado mantener un invicto de doce partidos, si bien apenas en marzo, afirmaba que el equipo no tenía identidad y que para conseguirla “hay que poner la pelota contra el piso y usar nuestra técnica”, Parreira les dijo que la situación del equipo sudafricano “es similar a una botella llena sólo con el treinta por ciento lleno y el resto se lo tenemos que poner nosotros, paso a paso”.
Hoy, Parreira dice que ya hay una identidad, y no sólo puede verse en la cancha, sino en cualquier calle de Johanesburgo o Pretoria. La mayoría camina con la camiseta amarilla con vivos verdes de los Bafana Bafana.
|
Un equipo que se hace mientras juega un Mundial
|
Por Sergio Levinsky Informando permanentemente
para
El Potrero desde Pretoria (Sudáfrica)

Si hay algo que no puede negarse de este equipo de Maradona, así como él mismo representa como ícono, es su carácter de argentino. Porque no debe haber en todo el Mundial con treinta y dos participantes, otro que se arme directamente en la máxima cita y cuyo esquema táctico, con Messi detrás de los dos delanteros, se puso en marcha en el partido debut ante Nigeria.
Había demasiadas incógnitas por despejar, justamente porque no se sabía qué destino le depararía al nuevo esquema y ante un rival potente, que corre mucho y que era claro, iba a oponerle un 4-4-2 para sacar partido de los errores y jugar de contragolpe.
Argentina no jugó bien. Es más, muchos jugadores que suelen tener regularidad en su participación, tampoco han estado a su nivel, como Juan Sebastián Verón en el medio, Walter Samuel atrás, o Carlos Tévez y Angel Di María adelante, sumados a que Higuaín perdió al menos dos goles claros y Messi, en su mejor partido con la camiseta argentina mayor, se encontró con un gran arquero hoy, que cubrió todos sus reates, varios con destino de gol.
Los primeros noventa minutos indican que Romero casi no tuvo que intervenir pero tiende a usar demasiado los puños para rechazar, tal vez porque la pelota no ofrezca mucha seguridad y se parezca a un globo. Que Jonás Gutiérrez todavía no se adaptó a la función de volante-corredor y le ganaron muchas veces las espaldas, además de no tener buena técnica por la derecha, y que Samuel tuvo un par de erores que le pudieron costar caro al equipo nacional.
Verón no anduvo en su nivel, pero sí Mascherano, y en el ataque se falló mucho, aunque con esos delanteros, el gol llegaría tarde o temprano. Viendo el anterior partido entre Corea del Sur y Grecia, no parece haber demasiados problemas para pasar a octavos, al menos que nos equivoquemos mucho. Pero Argentina, si es por lo hecho ante Nigeria, deberá mejorar mucho.
Son los riesgos de no preparar todo antes y de improvisar sobre la marcha. Pero, ¿qué es más argentino que eso?
Por Sergio Levinsky Informando permanentemente
para
El Potrero desde Pretoria (Sudáfrica)

Ricardo me lleva con su coche hacia el Ellis Park, uno de los dos estadios de Johanesburgo y en el que mañana se producirá el ansiado debut de la selección argentina y mientras le cuento que en ese mismo lugar, en 1965, Los Pumas fueron reconocidos por el mundo entero con aquel equipo de Otaño o González del Solar, m,e cuenta de sus temores de lo que pueda pasar en los alrededores. La primera imagen es por el posible embotellamiento, pero no. Se refiere a que muy posiblemente haya disturbios y nada tiene que ver la Argentina en ellos. No pareció nada afortunado que días pasados haya habido problemas edilicios en el partido amistoso entre Nigeria y Corea del Norte, en el que casi muere gente por una avalancha y por desprendimiento de una parte del estadio. Lo que sucede, nos indica Ricardo, es que hay una enorme pica entre los sudafricanos y los nigerianos, que son tratados como los provenientes de países limítrofes en la Argentina, o como los sudamericanos o africanos en Europa. Es más, muchos nigerianos, considerados muy trabajadores, han tenido que regresar a su país porque fueron ral,eados por mal ambiente entre sus compañeros locales, que en reiteradas oportunidades se les acercan para decirles que no son bienvenidos. Ricardo, argentino, me cuenta que en su fábrica pasó lo mismo con un muchacho nigeriano, que ya estaba haciendo las valijas para regresar, pero los sudamericamnos decidieron sostenerlo contra viento y marea, y lentamente se acabaron las presiones. Pero todo puede suceder mañana.
Llegamos a la zona del Ellis Park con suficiente tiempo. Aun son las 12,15 y aunque partimos 10,40 desde Roodeport, donde nos alojamos, aún quedan casi dos horas para regresar al Soccer City a la ceremonia inaugural del Mundial, pero antes, tenemos que retirar el ticket de acceso al estadio para mañana (la FIFA determinó que cada entrda de prebsa se retira en el estadio donde se juega cada partido). Sin embargo, nada es como parece y no encontramos la entrada de prensa y nos mandan de un lado para el otro, con una seguridad toital, aunque nos estén guoiando al revérs y en un inglés mezclado con alguno de los nueve dialectos posibles. Por fin, una mujer se apiada de nosotros, nos indica que el tema es que hay que pasar un control antibomba para lo cual tenemos que salir del auto, abrir todas las puertas, el capot y el baúl para que pasen un sensor. En el interin, suena el teléfono celular y es la radio de Las Parejas para una salida así que mientras este cronista cuenta sus avatares sudafricanos, un aparato es pasado por su cuerpo por los controles, a pura seña.
Partimos nuevamente y un policía en moto nos dice que lo sigamos. "Follow me", y allá vamos. Pero no, no era ahí la "·media entrance" sino mucho más lejos, así que igual ya Ricardo debe detenerse y este cronista debe caminar, ahora s´ñi, con pasos acelerados, unos 300 metros, subir un puente, bajarlo, dar tres vueltas en escalera caracol ascendente y siendo ya las 13, por fin, suspirando, llega al escritorio de supuesta ayuda. Sólo venimos a buscar el ticket para mañana, pero ya se huele, ahora vendrán caras extrañas. Nos nmiran como pidiendo perdón y nos dicenm que no, que "I'm very sorry" pero que los tickets no fueron impresos aún y que debería regresar más tarde. Ante la rotunda negativa y la explicación de que ya en ese día debemos retornar al Soccer City, y que luego debemos cubrir el partido de Uruguay-Francia y ya luego será la noche avanzada, las voluntarias, vestidas de verde y amarillo, se miran absortas. "What to do, now?". No hay tiempo de espera y pedimos que vayan a buscar al jefe y allá van, con demasiado tiempo y viento a fvos y ya presentimos, por nuestros ya diez días aquí, que no regresarñan y en efecto, allá vamos nosotros cual toro a embestir al jefe. Pero éste resulta ser un simpático negro al que ya tratamos en Alemania 2006 y que responde a uno de los encargados de Prensa de la FIFA, de origen portugués. Sobre su mesa floita una inmensa cantidad de tickets pero no clasificados. Procedemos a contarle lo que nos ocurre y nos guiña un ojo y nos dice que aunque no se pueden dar tickets, va a consuktar telkefónicamente a sus superiores y milagrosamente llega el OK. Pero aún nos queda la acreditación de estacionamiento, pero surge un nuevo problema: no está la llave del armario para poder rescatar las credenciales y la chica encargada se fue a una reuniòn y apagó su celular, por lo que nuestro amigo la manda a buscar y nos dice que "take a site" pero le decimos que no, que no podemos esperar más, que debemos retornatr al Soccer City y son las 13,45 y ya sabemos que nos perderemos la ceremonia inaugural, al menos aspiramos al partido. Y la voluntaria no regresa y seguimos esperando pero se nos suman dos colegas de Mar del Plata, Vito Amalfitano y Daniel Moyo, con problemas pora la acreditaciòn. Los ayudamos con el inglés pero se desesperan,. Moyo no figura entre los acreditados aunque la FIFA le haya enviado un email de confirmación. El negro, con corbata naranja, marca nuevamente el teléfono de su jefe pero nada nuevo bajo el sol. Son las 14 y por fin, alguien abre el musterioso ropero. Parece que tendré mi estacionamiento y el negro me extiende un papel, pero me advierte que hay que sellarlo en la entrada. Allá vamos al último paso pero las voluntarias me dicen que deben fijarse en el sistema computarizado si efectivamente me corresponde y luego de mirar entre ellas, discutir, analizar y hasta tomarse un refresco, notan que no, quye no me toca, que "I'm very sorry", la misma respuesta que reciben mis colegas así que siendo las 14,20 opartrimos rumbo al Soccer City, para lo cual hay que volver a pasar las pruebas atléticas de la escalera caracol, el puente y otros obstáculos de los mnil metros con vallas. Ricardo pone primera y allá vamos, aunque ya a paso de hombre. No se puede salir de la maraña del tráfico. Sólo unb carril opara coches, el resto para el metrobús, el mismo que parece que quiere implementar Maurizio y dice que va a estare linda Buenos Aires y nos reímos. Mientras suenan y nos aturden las vuvuzelas, otras bocinas indican que hay combis blancas que aún tienen lugar para llevar gente a ver a los Bafana Bafana, y otros nos hacen señas con el dedo índice hacia arriba, que significa que van hacia ese lado y necesitan que los transporten. Llegamos a las 15,15 y Ricardo ya nos deja para que caminemos al estadio opara encarar una nueva odisea, la de dar con el sectore de Prebsa por donde entrar, por fin. Luego de mucho renegar, a las 15,30 estamos ya en la fila para el hot dog y la naranja, porque ahora todo se paga, periodistas incluídos. Por fin, el pupitre, el descanso, los saludos con los colegas y la convicción de que acabamos de vivir una aventura sudafricana más poara nuestro recuerdo.
Por Sergio Levinsky Informando permanentemente
para
El Potrero desde Pretoria (Sudáfrica)

Está casi todo dicho, desde la lona verde (el mismo color que la camiseta rival del sábado, la de Nigeria) que impide ver los seguros revolucionarios movimientos que planea el gran estratega Diego Armando Maradona en los entrenamientos del seleccionado argentino en la Universidad de Pretoria, a horas de su debut mundialista, hasta la apelación posible al 4-4-2 por parte del entrenador sueco Lars Lageback, que tratará de sacar petróleo defendiéndose ante uno de los rivales más temibles, pero que hasta hace meses temía a sus adversarios al punto de aislar a sus dos grandes delanteros, Lionel Messi y Gonzalo Higuaín, lejos de la línea de volantes.
Maradona, lo dijimos en sucesivas entrevistas con otros medios (Revista Nueva, Radio Nacional, Canal 7, agencia Reuters) parece haber aprendido sobre la marcha de su trabajo, algo que para nada es lo deseable y que habla a las claras de la enorme improvisación que hace años ya invade a la Argentina en todos los aspectos (un prestigioso científico afirmó esta semana que en las universidades argentinas se hace "pseudociencia"), pero en ese contexto, todo indica que el "diez" cruzó en diagonal para tratar de entender de qué va la táctica en un equipo, seguramente ayudado por dos asesores que no son precisamente los que aparecen sentados a su lado en el banco de suplentes y se encargan de llevar la bolsa con pelotas en los entrenamientos y gritan "vamo, vamo" a los jugadores.
Por el contrario, los dos asesores de Maradona se encuentran en Sudáfrica pero no ocupan lugares en la concentración de la Universidad de Pretoria, férreamente blindada a los periodistas, aunque se abrirá seguramente para la conductora televisiva Susana Giménez porque tal vez para Telefé o para ella no signifique mucho presupuesto pagar los cien mil euros que el ícono argentino pide por cada entrevista. Ahí se acaba el blindaje y todo pasa a ser posible.
Esos asesores son los que ya lo han llamado por teléfono antes del partido de marzo ante Alemania en Munich y uno de ellos, desafiando a la dirigencia de AFA, que lo odia, ha ingresado en el hotel del equipo, subió por el ascensor al piso de las habitaciones, y dialogó extensamente con el entrenador, tanto en cuanto a cómo parar la defensa como a temas relacionados con "hacer grupo", de lo que tiene una vasta experiencia, y ahora acaba de arribar a tierras sudafricanas con el mismo fin.
El sábado, todo indica, asistiremos al debut de un seleccionado cuyo entorno fue un tremendo despropósito, tal vez el mayor que se recuerde en los últimos años, superando con creces aquellos tiempos de las gorritas de Mastercard de los Basile's boys. Maradona y su troup le dijeron "bye bye" a esas épocas en las que, como nos decía hoy un conspicuo periodista de una agencia internacional muy experimentado, los planteles se vendían por un pedacito de pan y un chocolate. La cosa ahora tomó ribetes de gran negocio, como vender caras las entrevistas, pasar por debajo de la mesa la publicidad subrepticia de la marca de indumentaria rival a la que auspicia a la AFA, o tratar de organizar partidos amistosos bajo cuerda en países exóticos, eso sí, fumando habanos enviados por Fidel Castro o apareciendo al lado de la presidente en la presentación de "Fútbol para Todos" con lo que se ganó el cobijo del progresismo argentino.
Todo eso ya quedará sepultado desde el sábado cuando la pelota comience a rodar y saltará o no si Lionel Messi es argentino y ama a su país si luce o convierte, y será un extranjero o un desentendido si no aparece como se espera, aún sin mucha base cierta como para tener que esperar tanto si nada se le dio de lo que él necesita.
Pero la Argentina es incorregible, y no repara mucho en su rival, Nigeria, bastante ligada futbolísticamente en los últimos tiempos, al puinto de haber jugado cinco veces en los últimos dieciseis años. Es la misma selección a la que Argentina venció 2-1 en el Mundial de Estados Unidos, el día en el que el ahora técnico fue llevado de la mano por una enfermera, en Boston, para que le realizaran el control antidoping que lo marginaría del Mundial.
También es el mismo equipo que dos años después se quedaba con la medalla dorada en los Juegos de Atlanta aprovechándose de un mal padso en la jugada del offside de la defensa argentina en la última jugada, y es el mismo al que Argentina venció también en un debut mundialista, en Japón, con gol de Gabriel Batistuta, aunque poco serviría luego, cuando justamente perdería la clasificación ante los suecos de Lagerback, el mismo que ahora dirige a los nigerianos.
También esta Nigeria es la misma que cotejó en otra final ante Argentina, y ante Messi y Agüero en el Mundial sub-20 de 2005, cuando saltó a la fama Jon Obi Mikel, en el que se basaba su juego y ahora quedó marginado por una lesión. Y es la misma a la que Argentina venció 1-0 en la final de Pekín por la medalla dorada, con aquel sensacional gol de Angel Di María.
Esta Nigeria, a la que Argentina va a enfrentar, no tiene demasiado y a falta de Mikel, tampoco parece contar con su delantero Uche (Zaragoza) en plenitud, luego de una grave lesión en setiembre pasado, y sufrió muchísimo, como su rival sudamericano, para llegar a jugar este Mundial, luego de haber quedado eliminado de Alemania 2006, cuando ya su anterior generación de oro se había terminado.
Los nigerianos apenas si llegaron en la última fecha de la clasificación al Mundial al vencer a Kenia, y aprovechando la diosa fortuna de que su rival, Túnez, cayera sorpresivamente ante Mozambique. Ni siquiera el posterior tercer puesto en la Copa Africa de Angola sirvió para que permaneciera su entrenador, Shaibu Amodu, reemplazado entonces desde marzo por Lagerback.
El sueco percibe por este trabajo unos dos millones de dólares libres de polvo y paja, pero sin necesidad de recurrir a otras argucias. Se vale con su trabajo de corta duración para probar suerte en el Mundial y en el debut contra Argentina. Maradona comenzó un poco antes, pero su participación real, a los tumbos, es más reciente. Si hasta le dieron el título de DT sin necesidad de cursar.
Ya se sabe, Argentina es así.
|
Una práctica "a la argentina"
|
Por Sergio Levinsky Informando permanentemente
para
El Potrero desde Pretoria (Sudáfrica)

La Cancillería argentina tiene, en Buenos Aires, un documento enviado por la embajada en Sudáfrica, y que aún no ha dado a conocer, por el que la representación diplomática en el país africano se queja formalmente de los dirigentes de la AFA y del pésimo manejo que éstos hicieron del entrenamiento a puertas abiertas llevado a cabo el pasado domingo en el High Performance Center (HPC) de la Universidad de Pretoria.
Según miembros de la embajada argentina, que se encuentra a pocas cuadras del HPC, los dirigentes de la AFA no accedieron a sus pedidos y tampoco aparecieron salvo con allegados de tercera línea, para que el equipo nacional se entrenara en el campo más grande del complejo, dejando afuera a más de mil personas, la mayoría de ellas argentinos residentes en Sudáfrica, que llevaban meses esperando la oportunidad de ver a sus jugadores más representativos.
"Quien se comunicaba con nosotros, que buscábamos con mucho esmero hablar con los dirigentes para pedirles que reconsideren la chance de que el entrenamiento fuera en un campo con mayor capacidad, era un simple empleado de tercera línea, pero en ningún momento los dirigentes de peso aparecieron, nos ningunearon, y ahora somos nosotros los que pagamos, porque recibimos centenares de llamados y correos electrónicos con quejas de los residentes que no pudieron pasar pese a que se tomaron todos los recaudos", sostuvo ante este cronista Adrián Vernis, del Departamento de Prensa.
Ricardo Vidal, argentino residente desde hace cinco años en Sudáfrica, nos comentó que él mismo se sorprendiò de que conocidos suyos no pudieran pasar al entrenamiento y sí muchos de los estudiantes de la universidad, cuando la embajada se había tomado el trabajo de anotar a todos los residentes en un listado, para que todos pudieran pasar, para lo cual debieron llevar su pasaporte para el control, y al mismo tiempo, para evitar el ingreso de los barras bravas, estrictamente seguidos por la Policía local.
Lo cierto es que la opinión del cuerpo diplomático argentino en Sudáfrica, que preside Renato Cersale di Cerisano, con respecto a la dirigencia de la AFA es muy negativa, y no se entiende cómo no aparece un interlocutor serio y cómo no se pudo organizar un entrenamiento en el que la mayoría pudiera ingresar a verlo existiendo la posibilidad técnica. "Ellos hacen lo que quieren", nos dice un funcionario, que nos cuenta que es amigo del vocero de la AFA en Buenos Aires, Ernesto Cherquis Bialo, y que este periodista no habría viajado al Mundial "porque ve que todo es una anarquía y no quiere quedar pegado a todo eso".
La embajada argentina tendrá desde mañana, en la puerta de su oficina en la calle Hilda, un policía, preferentemente de fuerte contextura, como para amedrentar a los barras bravas ante el temor de que éstos puedan queer subir al segundo piso del edificio, al estar rondando la zona desde hace algunos días.
También la embajada aclaró que los diez barras bravas no fueron "deportados", porque esto ocurre cuando se incurre en un delito, sino que directamente se les aplicó el derecho de admisión y eso requiere de ciertos protocolos, como tener que regresar en un vuelo de la misma compañía que los trajo, aunque se supo que hasta hubo inconvenientes con algún piloto, que no quiso llevar a los violentos a su país, a sabiendas de los problemas que acarrean este tipo de vuelos por los pésimos comportamientos de los particulares viajeros.
Consultada la embajada acerca de por qué no emitió ningún documento defendiendo su posición ante lo ocurrido en el entrenamiento dominguero, la respuesta es que es la Cancillería la que debe expedirse, aunque no lo haya hecho, de
momento.
|
Un entrenamiento argentino con color y algunos indicios
|
Por Sergio Levinsky Informando permanentemente
para
El Potrero desde Pretoria (Sudáfrica)

Muchos suelen cuestionar este tipo de entrenamientos a puertas abiertas y con muchos compatriotas presentes en un contexto de fiesta dominguera porque está claro que en ese contexto, y a menos de una semana del debut, Diego Maradona no va a mostrar sus mejores cartas, sin embargo, la selección argentina dio algunos indicios interesantes en cuanto a tratar de ir extrayendo elementos para su definitivo esquema táctico.
Por eso, más allá de los ejercicios físicos iniciales, del ''loco'' con tres jugadores al medio de la rueda y del picado informal en campo reducido, que duraron poco más de una hora, se pudo ver que siempre, el movimiento de Jonás Gutiérrez por la banda derecha fue como volante, aunque retrocediendo hasta la última línea en el caso de necesidad.
Esto podría ir generando alguna tendencia a pensar de manera creciente que Maradona evalúa la chance de jugar con tres defensores en el fondo (resignando al más inexperto, en partidos y en la posición) Nicolás Otamendi, adelantando a Gutiérrez al medio y dejando lugar para un delantero más, que sería Carlos Tévez, para acompañar a Gonzalo Higuaín por delante de Lionel Messi.
Pero más allá de estas especulaciones, no hay para mucho más. Como pocas veces, el entrenamiento de la selección argentina en el hermoso complejo del High Performance Center (HPC) de la Universidad de Pretoria, se pareció al de un domingo, con cerca de tres mil compatriotas, muchos de ellos residentes en Sudáfrica, presentes en la tribuna media, en la que algunos se mezclaron con los gritos de los jovencitos locales, impresionados por la cercanía de algunos de sus ídolos como Lionel Messi, Carlos Tévez, Javier Mascherano o el propio Diego Maradona, quien fue el más aclamado y tuvo que saludar tres veces a los aficionados.
No fue un día fácil para el embajador Carlos Cersale, a quien le sonaba permanentemente su teléfono celular durante el entrenamiento, porque existía el rumor, luego confirmado, de que una decena de argentinos, ligados a los ultras llegados ayer al aeropuerto de Johanesburgo, habían sido deportados, aunque al final fueron seis, al mismo tiempo que para ingresar a observar la práctica argentina, los hinchas tuvieron que anotarse previamente en un listado en la misma sede diplomática, a pocas cuadras de las instalaciones del equipo nacional, por la calle Hilda, en una zona residencial de Pretoria.
Los jugadores argentinos habían tenido una mañana agitada porque sorpresivamente recaló en la concentración una delegación de la FIFA para un control antidoping por el que pasaron ocho jugadores, entre ellos los tres arqueros (Sergio Romero, Mariano Andújar y Diego Pozo), Maxi Rodríguez, Diego Milito, Sergio Agüero, Ariel Garcé y Carlos Tévez.
Y como pocas veces, también quedó claro, al finalizar la práctica, que difícilmente volverá a ser tan fácil acceder a un equipo argentino ya de por sí renuente a conversar demasiado con colegas que tampoco tienen nada demasiado original para preguntar y en cualquier caso, esa consulta será con los pies en el aire, entre doscientos micrófonos, y con el jugador harto de repetir los mismos pocos conceptos. Luego vendrá el despliegue para abandonar el predio con los coches, las cámaras y los grabadores.
Así como esta vez se presentaron para la conferencia de prensa, en una carpa improvisada, Martín Demichelis y Diego Pozo, es evidente que otros no quieren venir, ni exponerse, como es el caso de Angel Di María, conciente de su limitación al hablar y que está en un momento extraordinario de su carrera, a punto de ser transferido por el Benfica portugués al Real Madrid.
''Y claro, tiene miedo de meter la pata declarando algo inconveniente'', nos explican en su entorno.
Desde hoy ya no habrá mucha vuelta: la FIFA exige que las puertas de los entrenamientos de los participantes deben abrirse por un lapso aunque sea mínimo., Será cuestión de que Maradona haga extender la lona verde para tapar todos los agujeros. No vaya a ser que les copien una idea, de las tantas brillantes que se loes ocurre.
El que no Bafana Bafana es un Benny Hill
|
Por
Sergio Levinsky

Pocas veces un hecho futbolístico conmovió tanto a los sudafricanos como la exclusión del próximo Mundial del veterano Benny Mc Carthy por parte del entrenador brasileño Carlos Alberto Parreira, quien lo ve "demasiado fuera de forma" para poder integrar el seleccionado nacional (llámese "demasiado gordo").
Tanto es así que en pocos minutos, el sitio web www.iol.co.za se atestó de gente hasta colocarse segundo entre todos los visitados, porque allí se difundía la verdadera historia por la que uno de los grandes ídolos del fútbol sudafricano, era excluído cual si fuera un Ariel Ortega del continente negro.
Los dos grandes e interesantes diarios sudafricanos,"The Star" y "The Citizen", a su manera se preguntan si los Bafana Bafana están, en serio, en condiciones de repetir aquella hazaña de los Sprinboks cuando vencieron a las huestes de los All Blacks neocelandeses y sus temerarios hakas, cuando la epopeya del rugby de 1995 que da cuenta la película "Invictus", y cuando destronaron a los mejores, cuando un país evitó las diferencias para lanzarse en favor de lo que los unía gracias al enorme y paciente trabajo del ex presidente y premio Nobel de la Paz Nelson Mandela, de 95 años.
La respuesta no parece ser la misma que hace quince años. Porque en vez de Mandela, el presidente hoy es Jacob Zuma, de 68 áños, acusado de muchos casos de corrupción. Y lejos de aquel mito de la deseada igualdad, hoy navega la indiferencia y la problemática pasa mayormente por lo económico y por una inflación galopante.
En esta Sudáfrica de 2010, en la que para gran parte de la población el wifi es algo completamente desconocido, la figura de un Pienaar como Steven, el volante creativo del equipo de fútbol, no reúne el mismo glamour ni la misma atracción que François Pienaar, el rubio capitán que olvidó los prejuicios raciales de su familia y los propios, para acudir a la cita de Mandela para entender cuán importante podía ser el deporte para terminar con una lacra.
En cambio, los sudafricanos no creen tanto en su equipo, que jugará en la misma zona con Francia, Uruguay y México, sino en el hecho de que vivir de cerca un Mundial será algo que retendrán para toda la vida, como repiten a cada instante la publicidades que invadieron la TV.
Por eso, también, la indignación popular con la exclusión del ídolo McCarthy, quien nos deslumbrara en tiempos de aquel Celta de Vigo de los Mostovoi, Karpin, Gustavo López y un técnico como Víctor Fernández.
Habrá que explicarles a los sudafricanos quién es Parreira, o en nombre de qué dirige a equipos exóticos luego de aburrir soberanamente con un Brasil que en 1994 se aprovechó de la extraña e inesperada despedida de la Argentina de Maradona y Basile.
No habrá demasiado interés en explicaciones pseudocientíficas. Por estos días, no sólo el Mundial sacude la modorra de los sudafricanos, aunque el exitismo crezca luego de que la TV repita, inuto a minuto, los cinco goles e los Bafana Bafana a los guatemaltecos. Parce que el Departamento de Inmobiliaria de Gauteng había prometido la construcción de casas para la población de Finetown, pero luego de los primeros diez meses, todo sigue igual por "falta de dinero para la obra", un escándalo que ya pasó a las mismas tapas de los diarios, y que comparte cartel con el bueno de Benny y con el antipático de Parreira. Y eso no lo cura ni el mismísimo Doctor Khumalo, aquel talento perdido que una vez se puso la camiseta de Ferrocarril Oeste y en Caballito le marcó un gol a Independiente.
¿Podrá Argentina jugar con tres delanteros?
|
Por
Sergio Levinsky

A medida que se acerca el Mundial, un acontecimiento que vuelve locos a los argentinos al punto de que se haya resuelto un plan educativo estatal alrededor del fútbol para evitar el ausentismo en las escuelas, también aumenta la expectativa popular sobre el dilema del entrenador Diego Maradona sobre si disponer de tres atacantes o si seguir con su esquema conservador de dos líneas de cuatro jugadores y tan solo dos puntas en la vanguardia.
En esta columna nos hemos referido ya a aquel encuentro que sostuvieron Maradona y Lionel Messi en Barcelona y los deseos del jugador para que el seleccionador le permita estacionarse algo más atrás que dos delanteros, y permitir que por los dos costados le pasen los laterales como sucede en su equipo y que tantos resultados, deportivos y estéticos, le ha dado.
Si es por lo que se vio en algunos partidos durante 2009 y principios de 2010, parecía que Maradona se desdecía de aquella supuesta promesa hecha a Messi de tener en cuenta sus deseos, y continuó con el esquema 4-4-2, al punto de haber reconocido que tras el amistoso ganado 0-1 a Alemania en Munich, se decidió por defender con cuatro jugadores que originalmente son todos marcadores centrales (Nicolás Otamendi, Martín Demichelis, Walter Samuel y Gabriel Heinze), y su conformidad general era tal que parecía que ese esquema total no iba a revertirse más hasta Sudáfrica.
Sin embargo, fuentes muy cercanas a Messi insisten en que Maradona mantiene la promesa hecha al jugador sobre tratar de ser más ofensivo, especialmente en partidos en los que el rival tenga clara connotación de inferioridad inicial (como podría ser en el Mundial ante Corea del Sur o Grecia, por dar dos ejemplos), y echaría mano a otro dibujo táctico, como el realizado ante la débil Canadá el pasado 24 de mayo en la despedida del equipo albiceleste ante su público, en Buenos Aires (5-0).
Si bien para muchos, de ese partido es poco lo que puede extraerse de serio debido a la poca exigencia de un rival limitadísimo en lo técnico y en lo táctico, hay algunos hechos más que interesantes para analizar. Por ejemplo, el haber utilizado como titular a Javier Pastore, el joven que brillara hace un año en el Huracán de Angel Cappa en la liga argentina, y que también ha tenido hasta ahora un buen paso por el Palermo italiano.
Pastore es lo más parecido a Juan Román Riquelme que tiene el seleccionado argentino entre sus veintitrés jugadores que viajaron a Sudáfrica, y que Maradona recurriera a él significa que sigue confiando en un lugar en el campo de juego que requiere de manejo del equipo, pausa y pensamiento, para el pase justo en el momento indicado.
Pastore podría llegar a ser de gran ayuda para Messi, aunque Maradona decidió no colocar al genio del Barcelona para preservarlo de un golpe recibido en un entrenamiento durante la semana y de esta forma no hubo manera de verlos juntos, pero en cambio, el hecho de contar con un conductor, determinó que en la defensa se parara con apenas dos centrales (más clásico argentino), como Nicolás Burdisso y Otamendi, y que dejara el flanco derecho para que lo recorriera el volante Jonás Gutiérrez, más volcado hacia la mitad de la cancha.
Se sabe que Messi pidió a Maradona jugar lo más parecido posible a lo que hace en el Barcelona con tanto placer, y eso va más allá aún de sumar un delantero de punta a lo que el equipo argentino venía produciendo en ofensiva en el último tiempo, es decir, que Diego Milito o Carlos Tévez se sumen a Gonzalo Higuaín, para agregarse a ellos partiendo un poco más atrás, flotando.
Pero a este requisito se suma otro y es que, como sucede con Daniel Alves en el Barcelona, haya una posibilidad de otra descarga de pase por el lateral derecho, para lo cual terminó siendo imprescindible Maxi Rodríguez, por muchos meses alejado de las convocatorias.
Si es por lo que se vio ante Canadá, Rodríguez podría jugar delante de Gutiérrez como opción de ataque, dada su capacidad de remate de media distancia, y llegada al arco rival con un buen poder de definición, y eso generaría otra chance de descarga, además de los dos puntas, del propio Messi, y de lo que por izquierda podría concretar Angel Di María.
¿Quiénes se sacrificarían en esta clase de partidos? Posiblemente no sea necesario contar todo el partido con Juan Sebastián Verón, mientras que en la defensa, descansaría uno de los cuatro marcadores centrales.
¿Significa esto que Argentina prepara un sistema 3-3-2-2? (Con Pastore-Messi y dos puntas). Todo indica que puede ser cierto, como Plan B para determinados partidos, conservando el 4-4-2 para los más exigentes.
La riqueza de jugadores de su plantel lo permite. ¿se animará Maradona a concretarlo en el Mundial? Falta muy poco para comprobarlo.
Ver
mas Noticias
El Potrero
|

Traductor
On Line
|
Buenos
Aires
Argentina
|
|