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Aquellos que no conocen
la naturaleza y el valor de los principios fundamentales, normalmente tienen
grandes dificultades para alcanzar sus objetivos. Los grandes esfuerzos físicos
y mentales realizados durante el proceso de entrenamiento, conducen con
frecuencia al organismo a sus límites de tolerancia, por lo que son
indispensables planes y programas donde se cumpla con rigor los principios
metodológicos del entrenamiento deportivo, que incluyen el proceso de
recuperación.
El
entrenamiento y la recuperación constituyen un proceso único, y siempre
que esta unidad no se respete surgirán afecciones en el rendimiento y en la
salud de los deportistas.
El aumento demasiado rápido
de las exigencias como de las cargas o la intensidad permanente de la carga
en el entrenamiento de la resistencia, son algunas de las causas que
provocan o favorecen el sobreentrenamiento. Por otro lado, la falta de
confianza en el entrenador y la sensación de fracaso influyen de forma
negativa.
El modo de vida también
es importante, un descanso nocturno insuficiente, el tabaquismo,
alcoholismo, cafeísmo, las malas condiciones de vida, la agitación, la
falta de tiempo libre, y la mala alimentación, entre otros, son factores
fundamentales para un buen entrenamiento.
El deportista
sobreentrenado se fatiga fácilmente, se siente muy decaído y no se
recupera con el descanso entre un día de entrenamiento y el siguiente. Es
muy frecuente la pérdida de peso, la disminución del porcentaje de grasa
corporal, la anorexia, el decaimiento y la ingestión excesiva de agua, en
especial durante la noche.
Son comunes los dolores
articulares y tendinosos “crónicos”, así como las lesiones que tienen
una marcada influencia de los trastornos endocrino-metabólicos, como las
fracturas por estrés. Mientras que los procesos cicatrizantes son muy
prolongados.
El incremento de la
frecuencia cardíaca de reposo y de la tensión arterial es el indicador más
confiable que sugiere la posibilidad de sobreentrenamiento.
En caso de detectarse
este síndrome, la primera medida es identificar las causas y factores
contribuyentes y eliminarlos.
Cuando las cargas de
entrenamiento se incrementan, en intensidad o volumen, el deportista debe
ser asistido y se aplicarán todos los métodos que faciliten la recuperación
física y mental, y permitan un proceso adaptativo adecuado a los intensos
estímulos que esta recibiendo.
La recuperación
acelerada en el deportista de alto rendimiento, debe integrarse al proceso
de entrenamiento como parte de aquel, y realizarse antes, durante y después
de las rutinas.
La alimentación tiene
una gran importancia, tanto con fines preventivos como curativos, la dieta
debe ser balanceada y aportar los nutrientes necesarios.
Debe estarse atento a
estos síntomas y evitar así las afectaciones en la preparación del
deportista y en especial la aparición de lesiones que puedan significar el
final de su vida deportiva o dejarle secuelas invalidantes.
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