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“El cementerio del deporte está lleno de
talentosos”
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“Presión: es exigirle al otro más de lo que puede
dar”
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“Si Ud. quiere un campeón en su casa,
vaya y entrénese. Mientras tanto deje que su hijo juegue y
disfrute en paz”
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“¿Cómo es que aquellos que son agentes motivantes
primero, luego se transforman en estresores?”
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“Cada argentino cree tener a un Maradona
en su casa”
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“Se confunde victoria con éxito y fama
con gloria”
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Hay distintos tipos de padres: los que emiten
un doble mensaje, los desinteresados, los hipercríticos, los
sobreprotectores, los que todo el tiempo vociferan contra el arbitro y el
rival, los violentos, los que dan indicaciones como si fueran entrenadores
sin serlo... Todos estos son fuentes de estrés y de agresión, pero están
también los equilibrados.
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Los padres pueden ser una
guía y un agente motivador o un factor de presión. Podemos graficar dos
tipos de miradas (padres) : uno, el que le pregunta al hijo, luego de un
partido, ¿te divertiste? y el
otro, que pregunta: ¿ganaste?
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La mayoría de los padres creen tener a un Maradona en su casa y
generalmente no es así. Entonces los niños cargan con las frustraciones de
los papás. Eso, además de ser producto de un modelo de sociedad resultadista,
triunfalista, exitista, tiene relación con el querer “salvarse” por
medio del hijo.
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El aumento de las urgencias económicas es directamente proporcional al
incremento de las presiones de los padres y el entorno: “ presión es
exigir al otro más de lo que
puede dar”.
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Esta sería la presión
externa, pero también hay presiones internalizadas que suelen ser más
brutales que las externas. Muchas veces el nivel de autoexigencia puede ser
destructivo, con metas demasiado altas: “Tengo
que ser mejor, perfecto, no me puedo equivocar”.
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El deporte es concebido como una actividad lúdica, libre, competitiva y
voluntaria, donde se juega el deseo propio y no el de otro. Es una escuela
ideal para aprender a ser personas, porque establece las reglas, el respeto
al otro, la solidaridad..
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Además de los padres, hay otros agentes que presionan o
influyen en el niño, principalmente los entrenadores, el entorno y los
medios de comunicación.
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El entrenador que no está especializado para trabajar con niños puede
confundir los objetivos. Los chicos van a practicar un deporte para tener
amigos, o para tener un momento de descarga o de diversión, o para
internalizar reglas, y terminan abandonado porque el entrenador los presiona con los resultados y porque los lleva a la competencia.
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El entorno también presiona y genera estrés cuando transmite mensajes
opuestos: el padre dice una cosa y el entorno
dice otra.
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Los medios también
bombardean a los chicos con modelos de gloria, éxito, fama y fracaso.
Consideramos que es necesario tamizar estos mensajes.
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“El cementerio del deporte está lleno de talentosos”, esto es así
porque hay muchos chicos con buenas dotes técnicas que se han malogrado.
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El libro “Mi hijo el
campeón” de mi co-autoría junto a Giscafré y Fenili, además de
testimonios como los de V. Oneto , A. Gambero , Javier Saviola y Chori
Domínguez, tiene prólogo de José Pekerman.
El entrenador de las Selecciones Nacionales dice “Voy
a confesar como padre la dificultad en tomar distancia entre nuestra
experiencia deportiva recorrida con metas cumplidas, frustradas o
abandonadas y que queremos
transferirles a nuestros hijos”.
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Y el poeta nos decía:
“les vamos transmitiendo nuestras frustraciones, con la leche templada y
en cada canción”…!
LIC. MARCELO ROFFÉ :
Profesor de la Universidad de Buenos Aires
www.marceloroffe.com
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