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La
tristeza de ya no ser...
Boca
se quedó afuera de La Copa Libertadores de América, torneo del que
había salido campeón en las ediciones 2000, 2001, y 2003 , y también había
llegado a la final en el año 2004, cuando cayó ante el equipo colombiano
Once Caldas.
Este año, de la mano de Jorge "el Chino" Benítez, el equipo
argentino más ganador de los últimos tiempos en el plano internacional,
decidió jugarse todo yendo por el cetro que lo coronaría de como el mejor América
otra vez. Luego de una temprana despedida del torneo Clausura, en la cual lo
único rescatable pareciese fue la victoria ante River, se descontaba que este
Boca, el equipo argentino "copero" por excelencia, cumpliría una
destacada actuación.
En los octavos de final jugó contra el Junior de Barranquilla, en un
partido en el cual Boca estuvo muy cerca de perder, pero en tiempo de
descuento pudo empatarlo con un gol de Marcelo Delgado. De local en la
Bombonera, se le hizo mucho más fácil y goleó a los colombianos por 4-0.
En los octavos de final se midió contra las Chivas de Guadalajara,
equipo que había finalizado primero en su grupo, el
7. En la previa era un partido complicado, ya que el conjunto mexicano
había eliminado a su par Pachuca, único rival que le había ganado a los
xeneizes en la Copa. Para el partido contra Boca no contaba con alguna de sus
figuras ya que éstas habían sido convocadas para las eliminatorias
sudamericanas.
El partido de ida tuvo un primer tiempo en el cual ambos equipos parecían
estudiarse, pero los locales se pusieron en ventaja en tiempo de descuento. En
cambio,en la segunda étapa pareció que Boca no estaba en la cancha, y en 12
minutos, las Chivas consiguieron 3 goles para casi sepultar a Boca, y
redondear un 4-0.
Pero la gente, jugadorelos s, dirigentes, todo el mundo Boca, tenía fe
en que esos 4 goles se podrían remontar. Benítez formó al equipo con una
delantera que muchas alegrías le había dado al club: Delgado - Barros
Schelotto y Palermo.
Boca salió a llevarse por delante a su rival, pero se encontró con un
Jesús Corona inspirado. El arquero mexicano prácticamente atajaba todo, y lo
que no, daba en los palos. El primer tiempo terminó, y la angustia tanto en
la gente como en los jugadores ya era visible.
En el segundo tiempo Boca fue con más fuerza que con ideas, con
centros que buscaban la cabeza de Palermo, quién no podía conectarlos, y si
de hecho lo hacía, estaba Corona en el arco. Entró Palacio por Baiano, en un
manotazo desesperado del banco argentino por lo menos para conseguir un gol.
La suerte estaba echada, si en 70 minutos Boca no había podido
conseguir un gol, era complicado que lo hiciese en 20. Fue entonces cuando
Adolfo "el Bofo" Bautista recibió una falta dura en la mitad del
terreno de juego. Al ser insultado, miró al banco xeneize, a quienes tildo de
"cagones", y les enseñaba 4 dedos en clara referencia
a los goles convertidos en Mexico.
Y es aquí cuando todo pierde su razón de ser... Martín Palermo, ídolo
y goleador de Boca, empieza a insultar y a prepotear al jugador mexicano, para
terminar ambos expulsados. Al ser echado, el 9 se sale de sus cabales y
cabecea a su rival, en un acto totalmente reprochable.
El jugador mexicano se tuvo que retirar del campo de juego escoltado
por la policía, y cuando tuvo que pasar por enfrente del banco de suplentes
local, el Chino Benítez lo escupió en la cara. Dos auxiliares reconocidos en
Boca, lo golpearon, le tiraron patadas, la gente desde las tribunas tiraba lo
que tenía a mano, y para colmo de males, un hincha entró en el campo de
juego y directamente le tiró un golpe de puño, para después volver a
meterse en la tribuna y generar disturbios entra la policía y la gente.
El partido se terminó suspendiendo a los 79 minutos, ya que la
hinchada le tiraba toda clase de objetos al arquero visitante. Es evidente que
ni la gente tenía ganas de seguir jugando ese encuentro.
La dirigencia de Boca echó a Jorge Benítez luego de que esa foto
recorriese el mundo, en un acto de desprestigio para un club que había
cosechado tanto en los últimos tiempos. Ya eliminado de la actual
Libertadores y mal en el torneo local, Boca no participaría de la edición
2006 de un torneo que lo tuvo como serio candidato últimamente.
Ahora se busca DT, y se busca revivir épocas doradas... Boca y su
triste despedida esta edición de la Copa sufren la tristeza de "ya no
ser".
CUANDO
FUIMOS REYES
En
el año 1974 el manager Don King concretó la pelea que fue
denominada
como "La pelea del siglo", en la que se enfrentaron el campeón
defensor George Foreman de 25 años contra el retador y ex campeón del mundo
Mohammad Alí. El combate se llevó a cabo en Zaire, que estaba festejando su
independencia y el dictador Mobutu ofrecía
como bolsa para el ganador la suma de diez
millones de dólares. Esta película dirigida por Leon Gast ganó el Oscar
como mejor documental en 1997.
En
la previa, Alí era un seguro perdedor ya que Foreman, más joven y más
fuerte
que él, hacía dos años que no perdía ninguna pelea y había vencido en la
mayoría de ellas por KO. Pero por otro lado, Mohammad era mucho más querido
por la gente africana, ya que él había
peleado años antes por los derechos de los negros, un claro ejemplo de esto
fue su rechazo a ir a la guerra de Vietnam debido a que profesaba la religión
islámica, y a que rechazaba la opresión de la gente negra, decisión que
obligó a su "aislamiento" de los ránkings por mucho tiempo.
Ali
no solo fue un espectacular boxeador, sino que también era una persona que se
preocupaba por sus semejantes, al punto que para la preparación para esta
pelea se entrenaba corriendo en los
barrios populares de Zaire, interactuando con la gente, mientras
la masa cantaba "¡Alí, bomayé!" (Alí, matalo!) en clara
referencia a Foreman, quién declaraba ser "más negro que Alí" y
se entrenaba en una mansión vigilada las 24hs. por el ejército del país
africano.
El
30 de octubre ambos púgiles comenzaron la pelea más grande de todos los
tiempos. Todo el mundo miraba el combate con la presunción de una victoria fácil
de Foreman en el Estadio Nacional de Kinsasha. En los primeros rounds se
observó a un Alí recostado sobre las cuerdas aguantando todos los golpes de
su contrincante, quien tiraba uno tras otro, sin conexión alguna. El público
pensaba que con esa táctica Alí no llegaría ni al 3º round, pero el
retador tenía una táctica. Haría que Foreman se cansara intentando
noquearlo, para luego intentar ganar el combate. Todo siguió de la misma
manera hasta que sonó la campana del 8º round, momento en el cual Alí saldría
a noquear a su adeversario. Con dos golpes a la mandíbula y uno directamente
a la frente mandó al campeón a la lona, y así ganar la contienda.
Mohammad
Alí continuó boxeando hasta 1981, en una pelea que perdió por puntos contra
T. Berbick, y en 1986 le diagnosticaron el Mal de Parkinson. "Alí es un
mito que significa muchas cosas distintas para muchas personas. Un símbolo de
fe, un símbolo de convicción y desafío, un símbolo de talento y valor, de
orgullo racial, de agudeza y de amor", así lo definió el autor de su biografía
David Remnick.
EL
PODER DE LOS MEDIOS
En
los Juegos Olímpicos de 1956 que se llevaron a cabo en Melbourne,
Australia,
el por entonces presidente del Cómite Olímpico Internacional (COI) Avery
Bundage declaró: "Queridos amigos, nosotros en el Comité Olímpico
hemos vivido sin la tevé por sesenta años.
Tengo la certeza de que podemos hacerlo sesenta años
más también". Sin dudas se estaba equivocando...
La
siguiente edición de los Juegos se llevó a cabo en Roma (1960), y aquellos fueron
los primeros en ser televisados para todo el mundo. De allí en más la
televisión se convertiría en un gran
negocio, ya que las cadenas privadas de comuncación aportarían una
gran cantidad de dinero, tanto al Comite Olímpico, como al país que fuese
sede.
Pero
no todo fue color de rosa , ya que con el correr del tiempo era una necesidad primaria
que el país que quisiese realizar los Juegos contase con una infraestructura tecnológica
de avanzada para la televisación de los eventos. Muchos no contaban con
estas facilidades, por lo que terminaban retirando su candidatura.
Aunque
las inversiones estatales podían justifcarse por la contribución de los Juegos
Olímpicos al desarrollo tecnológico del país, las ediciones realizadas en
Mexico (1968), Munich (1972), Montreal
(1976) y Moscú (1980), no siempre se vieron compensadas con
ganancias directas. Son famosos los Juegos de Montreal `76 por su gran déficit
económico que alcanzó cerca de 692
millones de dólares. Las exigencias tecnológicas que
implicaban
la realización de las olimpíadas solo parecían metas a alcanzar por las
sociedades capitalistas avanzadas, o
aquellas dispuestas a realizar importantes inversiones económicas.
El
desalentador panorama que planteaban las pérdidas en esas ediciones
cambió
rotundamente en los Juegos Olímpicos de Los Angeles `84. La ciudad contaba con
eficientes instalaciones deportivas (lo que significaba un gran ahorro), y
logró romper con la tradición
deficitaria gracias a dos importantes modificaciones estratégicas que desplazaron
el eje de las inversiones desde el sector público al privado. La primera fue
el esponsoreo y la segunda fue la venta
de los derechos de televisación.
El
creciente protagonismo de este medio de comunicación también llevaba
aparejado la espectacularización de los
rituales olímpicos: en Roma `60 al desfile de los atletas se le
sumaron cuatro orquestas y un lanzamiento final de 7200 palomas, la ceremonia
de Moscú `80 duró tres horas, pero fue
en Barcelona `92 en donde se supo combinar la cultura regional con
los efectos tecnológicos para realizar una ceremonia diseñada decididamente
para la televisión.
El
"boom" televisivo tuvo lugar en los Juegos Olímpicos de Sidney
2000. Concentró la atención de mas de
3.700 millones de personas en todo el planeta. De los 1.331,6 millones de dólares
aportados por la televisión en concepto de derechos de transmisión, la
National Broadcasting Corporation (NBC)
pagó 705 millones de dólares por la exclusividad en los Estados Unidos,
seguida por la cadena EBU con un pago de 350 millones de dólares para
controlar la señal en Europa.
Contrastando con estas inversiones se ubicaba la televisión africana, que con
su pago de 10.5 millones de dólares
representaba menos del uno por ciento del total de lo recaudado por
el Comite Olímpico Internacional.
La
televisación en vivo y en directo de los Juegos desnudó una realidad política:
la gran diferencia que existe entre los
países del "primer mundo", y el resto. Mientras en América del
Norte el 93 por ciento de la gente siguió
por TV lo que pasaba en Australia, en África apenas el 27 por
ciento
pudo.
Con
el paso del tiempo, Internet se transformó en una herramienta a nivel
mundial. Con un click, cualquier persona
del mundo se enteraba de muchas cosas que sucedían en la otra parte del
globo. La "web" tambien jugó un rol importante en los Juegos Olímpicos:
el Comite Olímpico Internacional en su
revista oficial del año 1996 aseguraba que los de Atlanta `96 serían
"los primeros juegos internet",
en referencia a que desde una computadora una persona tendría acceso a
webcams, fotos, videos, audios, todo en tiempo real desde el lugar de los
hechos.
Pero
todo cambió en la siguiente edición. En Sidney 2000, el mismo Comité diseño
una estrategia para prohibir que las
empresas de Internet lleguen antes al mundo con imágenes y sonidos
de las competencias. Para ello, prohibió que los grandes medios y portales de
Internet tuvieran gente acreditada que
pudiese informar sobre el desarrollo de los Juegos. Para resguardar los
derechos de transmisión de imágenes, el COI, junto con el comité
estadounidense y el comité organizador
de Salta Lake City 2002 (SLOC), tramitaron una demanda judicial ante la Corte Federal
de Estados Unidos para prohibir a cualquier persona ajena a ellos el uso de
los términos "Olímpico, Olimpíada,
o nombres relacionados con los Juegos", lo que afectó a más de 1.800 dominios
de Internet. La argumentación del COI para privilegiar su acuerdo con la TV
fue que "la tecnología aún no está
lista para ofrecer calidad de video en Internet".
En
los pasados Juegos Olímpicos de Atenas, hubieron 20.000 periodistas y técnicos
de radio y televisión. En cualquier
parte del planeta se pudo ver al estadounidense Michael Phelps ganar
medallas de oro en la pileta, a la selección argentina de básket coronarse
campeona olímpica, etc.. Todo esto se
debió a que el negocio de la televisión prosperó de manera inimaginable, y
hasta se podía ver en vivo y en directo
lo que comían los aletas. Los expertos afirman que en la próxima edición
de los Juegos en Pekín 2008, no habrá luhar en el mundo donde no se vean en
vivo y en directo las disciplinas. Seguro
que Avery Bundage no lo hubiera imaginado.
FUENTES
CONSULTADAS
Internet
:
www.clarin.com,
www.lanacion.com.ar, www.yahoo.com.ar,
www.juegos-olimpicos.com
Archivo
TEA.
"Atlanta
`96: Para mirarlo por TV" . Por María Graciela Rodriguez.
Agencias
de noticias.
Psicología
deportiva: ¿sirve o no?
"La
psicología en el deporte es una ciencia que intenta ayudar a los deportistas
a adquirir una base para poder rendir plenamente en cualquiera sea su deporte,
y más allá del resultado, saber asimilar tanto una victoria como una
derrota, sin que éstas tengan consecuencias en su actitud", es la
definición que da el Dr. Roberto Kenig, profesor de Psicología de la
Universidad de Buenos Aires.
La
inserción de los psicólogos en el deporte se dió por primera vez en el
plantel de Brasil que estaba por jugar el Mundial de Suiza en 1954. Allí, nu
especialista elevó un informe al entrenador del seleccionado en el que
detallaba las características de cada uno de sus jugadores. Sobre Garrincha
decía que "tiene botellas en la cabeza", aunque era contundente a
la hora de recomendar su inclusión dentro de los titulares: "póngalo
igual, porque serán campeones del mundo". La calidad del punta brasileño
queda descartada, pero a lo que se apunta es a si realmente sirve la psicología
en el deporte.
Una
gran proporción de la literatura actual sobre el tema se basa estrictamente
en dos aspectos: la personalidad y la motivación del deportista. La
Licenciada Silvia Calsiano opina: "es indudable que ambos factores poseen
importantes implicancias en el deportista y su rendimiento, pero debemos tener
en cuenta que tales temas no constituyen los únicos puntos de interés y que
además tampoco son necesariamente los más importantes. Si nos basamos en dos
aspectos solamente concluiríamos en que ya no hay más para aportar ni
analizar, y así, el trabajo del psicólogo deportivo bien podría hacerlo un
entrenador y /o un coach".
También
están aquellos que opinan que esta rama de la ciencia
no tiene razón de ser, y uno de los principales detractores de esta
nueva disciplina fue el periodista Dante Panzeri, quien veinte años atrás
dijo que la psicología en el deporte era una farsa, y que "ya no saben
con qué robar".
La
presidenta de la Sociedad Argentina de Psicología Deportiva, la Dra. Liliana
Grabin expresó: "la nikefobia, o síndrome de campeón, está definida
desde la década del 60". Hay tres tipos de lesiones: las deportivas
"comunes", las deportivas "a repetición" (tienen que ver
con determinadas cuestiones físicas), y hay un tercer tipo relacionadas con
factores psicológicos, las llamadas "lesiones recurrentes", que son
inconscientes. El deportista se lesiona para justificar una acción psicológica,
como miedo , culpa o deseos de retiro.
Lo
cierto también es que la Psicología del Deporte como campo de investigación,
en la Argentina se encuentra en sus primeras etapas de desarrollo, a pesar de
que en el Internacional Survey of Sports and Physical se citen más de mil
personas en 33 países que afirman ser psicólogos deportivos.
Una hazaña llamada El Gráfico
En sus 85 años de trayectoria, El Gráfico retrató en sus tapas los mayores logros deportivos desde 1919 en adelante, alcanzando su plenitud en 1925. En sus inicios, en las portadas fueron inmortalizadas las hazañas conseguidas por los atletas argentinos en el mundo, magnificándolas de una manera en la que en la actualidad la revista no lo hace, es decir, elevando al deportista a la categoría de héroe.
Como consecuencia de la crisis económica y la aparición de canales deporti-vos, en el año 2002 se pasó de editar una revista semanal a hacerla mensual, lo que complicaba la clase de notas debido a la atemporalidad de las mismas. Los canales cuya programación es enteramente deportiva brindan información al ins-tante desde cualquier lugar del mundo, mientras que en el pasado, El Gráfico era uno de los pocos medios argentinos que cubría eventos en el exterior. Sus edicio-nes de la actualidad contienen una gran cantidad de entrevistas a deportistas contemporáneos para contrarrestar el hecho de que sus notas no lleguen al lector como una noticia. En un folleto de la muestra biblio-hemerográfica (que se hizo del 4 al 15 de septiembre de 2004 en la Biblioteca Nacional), el periodista Horacio Salas relata que es, fue y será el sueño de cualquier atleta ser tapa de El Gráfico, aunque este no tenga la tirada de aquel entonces.
En las tapas de la publicación, entre las décadas del '40 al '70, aparecían per-sonajes que en la mayoría de las ocasiones no se hallaban en las páginas del e-jemplar. Sólo se encontraban en las portadas los adjetivos que engrandecían a los protagonistas o a los importantes triunfos que son casi impensados leerlos en una revista que actualmente se dedica en su gran mayoría al fútbol. Y en la pági-na tres se mencionaban recordatorios de proezas pasadas sin que se cumpliera un aniversario u ocurriera una noticia que al momento de salir la revista reflotara el hecho. Esto potenciaría aún más el logro e incrementaría la hazaña. Lo recor-daban porque fue muy importante, casi heroico.
La forma de escritura cambió con el tiempo: antes se usaban adjetivos que describían al personaje en cuestión como a un ícono de idolatría. Es el caso del ciclista Cosme Saavedra, campeón argentino en 1945, a quien el escritor presen-tó como "un hombre duro, tenaz y guapo, de recias mandíbulas apretadas, ojos entornados perforando la polvareda o mirando contra el sol que tejía tules en el polvo". Este tipo de calificativos se usaban mayoritariamente para magnificar la figura del deportista, a quien se describía de esta manera por el estilo discursivo más literario que se utilizaba en aquel tiempo.
Un nuevo ejemplo en donde se puede apreciar esta tendencia es el día en el que Ringo Bonavena se hizo inmortal ante Muhammad Alí, en el ring del Madison Square Garden de Nueva York. "El Gráfico" realizó una producción con muchas fotos y un relato que alzaba al ídolo hasta una categoría de héroe supremo. Algunas de las frases usadas por el periodista al momento de contar la derrota del argentino fueron: "Bonavena cayó porque salió a jugarse todo en el último round, así es como caen los hombres" o "subió al ring abucheado y bajó aplaudi-do y ovacionado por los ringsiders que habían visto en él al vengador de todos los humillados por los puños y discurso de Clay", finalizando con la expresión: "Ganó un talento: Clay, ensombrecido por la valentía de un hombre: Bonavena". El resultado del combate quizá no le interesó al corresponsal cuando escribió la nota, sino el hecho de contar la proeza que el boxeador había realizado y así agrandar la hazaña. Sin embargo, podría ser que a El Gráfico sólo le interesen los personajes ganadores, ya que en sus páginas y en sus tapas aparecían los que conseguían buenos resultados en su carrera o los que habían estado muy cerca de hacerlo.
Cuando Guillermo Vilas ganó el Abierto de los Estados Unidos, en 1977, fue tapa en El Gráfico, que en la primera página tituló "UN ESPEJO PARA EL DE-PORTE ARGENTINO". En la nota engrandecía tanto el hecho, que manifesta-ba que gracias al marplatense "todo el mundo se ha identificado con el tenis". La revista parecía querer resaltar la figura de Vilas al describir el juego del mismo como "fantástico", "implacable", "contundente", "sensacional" y en el epígrafe de una foto decía "... La final esperada. Perdió el primer set, se rehi-zo, y terminó apabullando al norteamericano...". Estos adjetivos calificativos sobredimensionaban aún más el logro conseguido por Vilas, lo que permite observar como se tomaban al deporte como una hazaña.
En la edición del 22 de noviembre de 1994, El Gráfico publicó como "Fenó-meno" en su portada la gran actuación de Gabriela Sabatini en el Virginia Slims Championship, luego de haber estado 890 días sin ganar un título. "Volvió y fue millones", "Gaby ha resucitado", o "Se ganó a ella misma" y "De-rrotó a los fantasmas que la acosaban", son sólo algunas de las frases que u-só Alberto Oliva, enviado especial de la revista, para referirse al resurgir tenís-tico de Sabatini y denotando quizás admiración y agrandando el triunfo en sí.
Este año, cuando Gastón Gaudio le ganó la final de Roland Garros a Gui-llermo Coria, ni siquiera fue tapa, aunque este acontecimiento haya sido histó-rico para el tenis argentino y no tuviese la misma magnitud que el de Vilas. En ese número de la publicación la tapa fue el jugador chileno de River Plate Marcelo Salas.
A modo de conclusión se puede decir que El Gráfico cambió su manera de enfocar los acontecimientos deportivos debido al crecimiento de la televisión y a la modificación de los tiempos de salida a la venta. También, y con el pasar de los años, los buenos resultados conseguidos por los atletas argentinos fueron creciendo, por lo que considerarlos una hazaña sería exagerado, ya que un compatriota ganador de un torneo en el exterior se ha transformado casi en una costumbre.
Pablo Fernández de Luco
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